
Café del Raval
En la mesa de al lado alguien se abre con otro alguien
No escucho o no quiero escuchar lo que dice sin embargo
percibo un dolor agazapado como un tigre herido.
Es una tarde con lluvia y hay una bruma invisible de melancolía
cubriendo Barcelona, nada escapa a su filtro opaco,
dia para lectura y paseos tranquilos, el tiempo se escurre,
los gestos se demoran.
Entra en el bar una pequeña familia,
mujeres obesas y felices, exageradas y terrenas
con un bebé que reclama por sueño o por que intuye
desde su simple verdad que la tarde ya viste de negro
para dar paso a la noche que todo lo olvida.
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