
Cada uno con su delirio de autosuficiencia
su pequeño imperio electrodomestico
y su restricta corte de ausentes.
Que ambigua solitud la muchedumbre
cuanto descaso en esos gestos
de ojos que miran y no ven nada
bocas que hablan pero no dicen
Y yo te espero sin nombre
como la flor generosa
que ofrece su tivio polen
al beso furtivo del colibri.
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