domingo, enero 06, 2008

A la memoria o a la falta de ella


La memoria es un misterio, desde niño guardo algunas imágenes en mi mente como tesoros difusos, ignoro hasta que punto sean de fundamento anecdótico o imaginario, en realidad no importa, son bellos y conservan nitidamente un sentir fresco y un enigma que es de por si enriquecedor.

Mi madre falleció siendo yo un niño, tenía casi tres años y claro, no entendía la muerte y no que ahora la entienda, pero entonces esa idea me era ajena y natural, desprovista de duelos y añoranzas.
Algunos años después, ya consiente de la pérdida, me decidí a no olvidar lo poco que guardaba de ella, y gravé en mi memoria algunas imágenes breves como un sueño.

Hoy consigo apenas recrear un recuerdo que parece una fotografía borrosa en blanco y negro o mas bien algo azulada impregnada de sensaciones algo mas nítidas que esta imagen.

Recuerdo despertar de una siesta en su hombro, íbamos por la calle Cerro Largo, recuerdo levantar la cabeza y observar aun medio dormido el paisaje, no la veo pues miraba hacia atrás, pero recuerdo la sensación de amparo tibio y delicado de su pecho, tal vez despertase entonces de un mal sueño, tal vez.

Lo cierto es que, real o inventado es mas que un
souvenir, un templo donde ofrendar tu memoria o la falta de ella, donde intentar descifrarte como una visión religiosa y así tal vez abrazar tu silencio y dejar que ahora tu duermas la siesta en mi hombro ya sin presagios, sin pesares ni duelos, que descanses como un niño exhausto y feliz como yo, aquella tarde en la calle Cerro Largo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

J'ai un déjà vu...

Unknown dijo...

Que lindo bruno...gosto do que eu sinto quando te leio..bisous carola