El viejo jardín hemos podado con tijeras implacables y donde hubo jazmines ahora hay tiempo. Las ramas mutiladas sucumbieron inevitablemente al descuido y al invierno, cayendo así en la tierra negra de lo irrevocable nutriendo sin saberlo la hierba nueva que crece discretamente.
Otras semillas llegarán así como una suerte y otras manos cuidarán de otras flores tan bienvenidas y tal vez de frutos que todos celebraremos.
La tierra esta negra, el jardinero paciente, las flores , las semillas y los frutos ya vendrán.
Las tijeras las perdí.
jueves, febrero 26, 2009
lunes, diciembre 01, 2008
Epílogo inconcluso de un ciego en el pais de los tuertos
Hay un mundo ahi fuera que se llama nadie, y una puerta que abre en un solo sentido
hay un arbol y un barranco, una iedra y un rio
hay quien lo piense y lo diga, hay quien lo sepa y lo olvide.
hay un arbol y un barranco, una iedra y un rio
hay quien lo piense y lo diga, hay quien lo sepa y lo olvide.
miércoles, octubre 29, 2008
viernes, octubre 03, 2008
El resto del mundo
Dejo que una brisa de tristeza llege hasta mi
Que esta suerte de desvelo quiebre la noche
y una gota de nostalgia derrame su sal
dejo que aquello que no deberia me importe
aunque dure apenas un cigarro
y la condicion de ajeno nos convenza
y el delirio cotidiano nos aleje
y mañana vengan los verdugos de la poesia
a llevarse todo como un tsunami
aunque dure apenas un cigarro
que ya se acaba.
Que esta suerte de desvelo quiebre la noche
y una gota de nostalgia derrame su sal
dejo que aquello que no deberia me importe
aunque dure apenas un cigarro
y la condicion de ajeno nos convenza
y el delirio cotidiano nos aleje
y mañana vengan los verdugos de la poesia
a llevarse todo como un tsunami
aunque dure apenas un cigarro
que ya se acaba.
martes, setiembre 23, 2008
domingo, setiembre 14, 2008
OI! etc.. .
Caminhava eu como sem pressa pelo que parecia ser um fim de feira ou o chao de um circo depois da função. Caminhava eu tranquilo como se fosse a nenhuma parte, eu te vi tao brevemente como se te soubesse de antes mesmo, disfarcei por um instante para evitar a banalidade de um “oi” dei mais dois pasos e vi uma grande mala com uma flor de plastico sobre a alça estiquei minha mão esquerda pra pega-la sabendo que te pertencia e justo antes ela caiu e fiz um gesto de palhaço tu gargalhastes por dois deliciosos segundos, eu tambem, enseguida senti em meu peito um abraço inteiro pedindo-se, nos abraçamos. Aquele abraço poderia ter durado muito mas tu não o esperavas e nosos corpos se abriram eu invitei novamente ao abraço sem uma palabra sabia que entenderias que tinha abraço ainda para ser dado, um novo abraço onde a gente respira em calma sincroniçada, mas, este outro (abraço) tambem não durou tanto, comprendi que não podias e assim eu abandonei tambem este nosso abraço, os gestos foram amaveis e debe ter tido palavras que agora esqueço, algo assim como um “oi!" etc..
La ciudad de los barcos
Quien la llama ciudad de las bicicletas se engaña, este pantano improbable surcado infinitas veces por todo tipo de formas, soleadas o no con sus terrazas generosas, transeuntes con aires de complicidad como si hicieran un guino invisible a los turistas deiciendo “¿y, que tal?”.
De blondes magnificas, charmantes y de elegante desinteres. Ciudad surrealista de edificios torcidos y gente derecha, hoy tengo la suerte de verte soleada y todos lo celebran con desayunos en balcones de domingo.
¿A que vine exactamente aqui a esta ciudad, a este momento del mundo a este lugar de mi? Seguramente la respuesta reposa en alguna callejuela estrecha donde el tiempo parece cambiar de densidad y acompaña la arquitectura tambaleante de esta “tierra del agua”. Te veo y aprendo sobre la generosidad de tus mares, sobre la abrangencia de tu orden, la diversidad de tu pigmento, el gracioso circular de tus pequeños botes de madera que cadencian tu ritmo y gobiernan secretamente tu belleza.
(Amsterdam, Agosto 2008)
De blondes magnificas, charmantes y de elegante desinteres. Ciudad surrealista de edificios torcidos y gente derecha, hoy tengo la suerte de verte soleada y todos lo celebran con desayunos en balcones de domingo.
¿A que vine exactamente aqui a esta ciudad, a este momento del mundo a este lugar de mi? Seguramente la respuesta reposa en alguna callejuela estrecha donde el tiempo parece cambiar de densidad y acompaña la arquitectura tambaleante de esta “tierra del agua”. Te veo y aprendo sobre la generosidad de tus mares, sobre la abrangencia de tu orden, la diversidad de tu pigmento, el gracioso circular de tus pequeños botes de madera que cadencian tu ritmo y gobiernan secretamente tu belleza.
(Amsterdam, Agosto 2008)
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