jueves, noviembre 03, 2005

escrevo para quem não me lê
canto para quem não me ouve
como palavras mudas, indiferentes

mas, o fato é que escrevo, canto
e isso me salva da locura
reivindica minha existencia...
deixo que as palavras escorreguem dos meus dedos
como agua que tem de seguir seu curso
fico observando-as, me sorprendo ao ver que tu ja não apareces
Trascendí, pensei.

miércoles, setiembre 28, 2005

Zitarrosa, la tarde, el violin de Becho
la ausencia, siempre la ausencia...

quizás sea algo asi como sentir diciendo
como abrir el pecho y sacar el alma
como arriesgarse...

me gusta la incierta suerte
la violecia bruta del cariño
me gusta no entender
no afirmar
inclusive, me empieza a gustar tu ausencia
me gustaría entender eso
poder afirmarlo
ahh...

jueves, setiembre 22, 2005

Corpo é alma

A alma é o corpo
o corpo incorpóreo
a materia sem materia
o conhecimento sem ideias
um oráculo infalível

O corpo não apenas expressão da alma
alma feita materia
cada remoínho do teu cabelo
a proporção dos teus dedos
é como um mapa presiso de ti

Ah quem pudesse ser a alma
pasar pelas coisas como se fossem
casas abertas.

viernes, setiembre 16, 2005


Un jardín en el infierno
Si te dijera que es para mi la vida
te diría que es un dolor delicioso
que no he sabido disfrutar
Un jardín en el infierno
donde quisiera sambullirme locamente
como un espermatozoide.
Mi urgencia

Ya es mediodía y ahún no duermo...
quisá la falta de sueño y las tres pajas que me hize
se llevaron todo el exeso de pensamientos ornamentales
y há quedado apenas la urgencia inpostergable.
Por eso, mi caro amigo,
no espere metáforas exquisitas
o rimas sofesticadas.
Le escribo apenas porque la vida me duele,
como un dolor ajeno.
Me duele la miseria, la hipocresía, me duele Gaza, Bagdag,
me duele mi madre pidiendo fiado para tomar la leche,
me duele Bolivia, me duele el Congo, me duele Haití, duele afganistán,
Me duele Colombia...
Pero, sabe lo que más me duele?,
amigo mio, que a usted no le duela.
Asesiné la esperanza

Hoy finalmente, asesiné la esperanza,
pero ella há muerto sin dolor, como un viejo arbol
pues no la hé matado con el peso de una pena
la maté con la espada oportuna de la fé;
una fé sin amuletos, sin dios.
Pues he comprendido que en la pasiva esperanza
solo se espera y se cansa
prefiero la fé corajuda y sin nombre
que yo, no sabría explicarte.